

Chispum ha desarrollado el manual de humanización y el diseño de servicios de la nueva Unidad de Fibrosis Quística de Vall d’Hebron, un proyecto pionero en Europa que transforma la atención clínica mucho más allá de lo visible.
Nuestro trabajo comenzó con un diagnóstico participativo mediante grupos focales con pacientes, familias y profesionales. De ahí surgió un modelo de organización único: el paciente permanece siempre en la misma consulta y son los especialistas quienes se desplazan cada 30 minutos. Este cambio en los flujos —neumólogos, gastroenterólogos, nutricionistas, endocrinólogos, fisioterapeutas, psicólogos— evita traslados innecesarios, elimina salas de espera compartidas y ha demostrado reducir infecciones, principal causa de morbilidad y mortalidad en la fibrosis quística. Durante la Covid-19, este diseño permitió mantener la actividad con incidencia mínima del virus.
Otro elemento innovador es la separación total entre pediatría y adultos: dos pasillos paralelos, en espejo, separados por un área de trabajo para profesionales. De este modo, los pacientes nunca se cruzan, garantizando mayor seguridad y confort.




La unidad, que atiende a más de 500 pacientes y es la mayor de España, forma parte del manual de humanización de todo el Hospital Vall d’Hebron, un proyecto integral que hemos desarrollado en Chispum. Este manual define un sistema transversal de señalización, ambientación y diseño de servicios que articula cada planta en torno a una cultura del mundo, creando un hospital que es a la vez global y profundamente humano: el Hospital de las Culturas del Mundo.
En la planta de fibrosis quística, el eje es África. La narrativa se refleja en una señalética inclusiva a doble altura —pensada para adultos, niños y personas en silla de ruedas—, en la incorporación de elementos gráficos inspirados en la cultura africana y en la denominación simbólica de los espacios. Así, las salas de espera dejan atrás la nomenclatura técnica y se convierten en lugares con identidad propia, como la Sala de las Jirafas o la Sala de Namibia.
Además, la gráfica ambiental incorpora códigos QR que enlazan a vídeos y contenidos digitales, ofreciendo a pacientes y familias recursos de información y acompañamiento que amplían la experiencia más allá del espacio físico.
De este modo, la humanización no se limita a la estética, sino que integra cultura, accesibilidad y herramientas digitales para reforzar la experiencia de pacientes, familias y profesionales.
La Unidad de Fibrosis Quística de Vall d’Hebron demuestra cómo el diseño de servicios y la humanización impactan directamente en la seguridad clínica, la experiencia de pacientes y familias y la eficacia de los equipos profesionales


Cat
Chispum ha desenvolupat el manual d’humanització i el disseny de serveis de la nova Unitat de Fibrosi Quística de Vall d’Hebron, un projecte pioner a Europa que transforma l’atenció clínica molt més enllà del que és visible.
La nostra feina va començar amb un diagnòstic participatiu mitjançant grups focals amb pacients, famílies i professionals. D’aquí en va sorgir un model d’organització únic: el pacient roman sempre a la mateixa consulta i són els especialistes els qui es desplacen cada 30 minuts. Aquest canvi en els fluxos —pneumòlegs, gastroenteròlegs, nutricionistes, endocrinòlegs, fisioterapeutes, psicòlegs— evita desplaçaments innecessaris, elimina sales d’espera compartides i ha demostrat reduir infeccions, principal causa de morbiditat i mortalitat en la fibrosi quística. Durant la Covid-19, aquest disseny va permetre mantenir l’activitat amb una incidència mínima del virus.
Un altre element innovador és la separació total entre pediatria i adults: dos passadissos paral·lels, en mirall, separats per una àrea de treball per a professionals. D’aquesta manera, els pacients no es creuen mai, garantint més seguretat i confort.
La unitat, que atén més de 500 pacients i és la més gran de l’Estat, forma part del manual d’humanització de tot l’Hospital Vall d’Hebron, un projecte integral que hem desenvolupat a Chispum. Aquest manual defineix un sistema transversal de senyalització, ambientació i disseny de serveis que articula cada planta al voltant d’una cultura del món, creant un hospital que és alhora global i profundament humà: l’Hospital de les Cultures del Món.
A la planta de fibrosi quística, l’eix temàtic és l’Àfrica. La narrativa es reflecteix en una senyalètica inclusiva a doble alçada —pensada per a adults, infants i persones en cadira de rodes—, en la incorporació d’elements gràfics inspirats en la cultura africana i en la denominació simbòlica dels espais. Així, les sales d’espera deixen enrere la nomenclatura tècnica i esdevenen espais amb identitat pròpia, com la Sala de les Girafes o la Sala de Namíbia.
A més, la gràfica ambiental incorpora codis QR que enllacen a vídeos i continguts digitals, oferint a pacients i famílies recursos d’informació i acompanyament que amplien l’experiència més enllà de l’espai físic.
D’aquesta manera, la humanització no es limita a l’estètica, sinó que integra cultura, accessibilitat i eines digitals per reforçar l’experiència de pacients, famílies i professionals.
La Unitat de Fibrosi Quística de Vall d’Hebron demostra com el disseny de serveis i la humanització impacten directament en la seguretat clínica, l’experiència de pacients i famílies i l’eficiència dels equips professionals.
Eng
Chispum has developed the humanization manual and service design for the new Cystic Fibrosis Unit at Vall d’Hebron, a pioneering project in Europe that transforms clinical care far beyond the visible.
Our work began with a participatory diagnosis through focus groups with patients, families, and professionals. From this emerged a unique organizational model: the patient remains in the same consultation room at all times, and the specialists rotate every 30 minutes. This shift in workflow—pulmonologists, gastroenterologists, nutritionists, endocrinologists, physiotherapists, psychologists—avoids unnecessary movement, eliminates shared waiting rooms, and has been shown to reduce infections, the main cause of morbidity and mortality in cystic fibrosis. During the COVID-19 pandemic, this design made it possible to maintain activity with minimal viral incidence.
Another innovative element is the complete separation between pediatrics and adults: two parallel, mirrored corridors, separated by a shared professional work area. This ensures that patients never cross paths, guaranteeing greater safety and comfort.
The unit, which serves more than 500 patients and is the largest in Spain, is part of the overall humanization manual for Vall d’Hebron Hospital—an integrated project developed by Chispum. This manual defines a cross-cutting system of signage, environmental graphics, and service design that organizes each floor around a world culture, creating a hospital that is both global and deeply human: the Hospital of World Cultures.
On the cystic fibrosis floor, the theme is Africa. The narrative is expressed through inclusive double-height signage—designed for adults, children, and wheelchair users—through graphic elements inspired by African culture, and through the symbolic naming of spaces. Waiting rooms leave behind technical terminology and become spaces with their own identity, such as the Giraffe Room or the Namibia Room.
In addition, the environmental graphics incorporate QR codes linking to videos and digital content, offering patients and families informative and supportive resources that extend the experience beyond the physical space.
In this way, humanization goes beyond aesthetics: it integrates culture, accessibility, and digital tools to enhance the experience of patients, families, and professionals.
The Cystic Fibrosis Unit at Vall d’Hebron demonstrates how service design and humanization have a direct impact on clinical safety, patient and family experience, and the effectiveness of professional teams.

Chispum ha desarrollado el manual de humanización y el diseño de servicios de la nueva Unidad de Fibrosis Quística de Vall d’Hebron, un proyecto pionero en Europa que transforma la atención clínica mucho más allá de lo visible.




Nuestro trabajo comenzó con un diagnóstico participativo mediante grupos focales con pacientes, familias y profesionales. De ahí surgió un modelo de organización único: el paciente permanece siempre en la misma consulta y son los especialistas quienes se desplazan cada 30 minutos. Este cambio en los flujos —neumólogos, gastroenterólogos, nutricionistas, endocrinólogos, fisioterapeutas, psicólogos— evita traslados innecesarios, elimina salas de espera compartidas y ha demostrado reducir infecciones, principal causa de morbilidad y mortalidad en la fibrosis quística. Durante la Covid-19, este diseño permitió mantener la actividad con incidencia mínima del virus.
Otro elemento innovador es la separación total entre pediatría y adultos: dos pasillos paralelos, en espejo, separados por un área de trabajo para profesionales. De este modo, los pacientes nunca se cruzan, garantizando mayor seguridad y confort.

La unidad, que atiende a más de 500 pacientes y es la mayor de España, forma parte del manual de humanización de todo el Hospital Vall d’Hebron, un proyecto integral que hemos desarrollado en Chispum. Este manual define un sistema transversal de señalización, ambientación y diseño de servicios que articula cada planta en torno a una cultura del mundo, creando un hospital que es a la vez global y profundamente humano: el Hospital de las Culturas del Mundo.
En la planta de fibrosis quística, el eje es África. La narrativa se refleja en una señalética inclusiva a doble altura —pensada para adultos, niños y personas en silla de ruedas—, en la incorporación de elementos gráficos inspirados en la cultura africana y en la denominación simbólica de los espacios. Así, las salas de espera dejan atrás la nomenclatura técnica y se convierten en lugares con identidad propia, como la Sala de las Jirafas o la Sala de Namibia.
Además, la gráfica ambiental incorpora códigos QR que enlazan a vídeos y contenidos digitales, ofreciendo a pacientes y familias recursos de información y acompañamiento que amplían la experiencia más allá del espacio físico.
De este modo, la humanización no se limita a la estética, sino que integra cultura, accesibilidad y herramientas digitales para reforzar la experiencia de pacientes, familias y profesionales.
La Unidad de Fibrosis Quística de Vall d’Hebron demuestra cómo el diseño de servicios y la humanización impactan directamente en la seguridad clínica, la experiencia de pacientes y familias y la eficacia de los equipos profesionales

Cliente: Vall d´Hebron
Año: 2018
Equipo: Javirroyo / Idoia García de Cortázar / Carla Sánchez / Aleksei Pushkarskii / Albert Gené / David Carnerero / Desireé Navarro / Lucile Bihannic / Guida Fortuny / Elena Torà
Cat
Chispum ha desenvolupat el manual d’humanització i el disseny de serveis de la nova Unitat de Fibrosi Quística de Vall d’Hebron, un projecte pioner a Europa que transforma l’atenció clínica molt més enllà del que és visible.
La nostra feina va començar amb un diagnòstic participatiu mitjançant grups focals amb pacients, famílies i professionals. D’aquí en va sorgir un model d’organització únic: el pacient roman sempre a la mateixa consulta i són els especialistes els qui es desplacen cada 30 minuts. Aquest canvi en els fluxos —pneumòlegs, gastroenteròlegs, nutricionistes, endocrinòlegs, fisioterapeutes, psicòlegs— evita desplaçaments innecessaris, elimina sales d’espera compartides i ha demostrat reduir infeccions, principal causa de morbiditat i mortalitat en la fibrosi quística. Durant la Covid-19, aquest disseny va permetre mantenir l’activitat amb una incidència mínima del virus.
Un altre element innovador és la separació total entre pediatria i adults: dos passadissos paral·lels, en mirall, separats per una àrea de treball per a professionals. D’aquesta manera, els pacients no es creuen mai, garantint més seguretat i confort.
La unitat, que atén més de 500 pacients i és la més gran de l’Estat, forma part del manual d’humanització de tot l’Hospital Vall d’Hebron, un projecte integral que hem desenvolupat a Chispum. Aquest manual defineix un sistema transversal de senyalització, ambientació i disseny de serveis que articula cada planta al voltant d’una cultura del món, creant un hospital que és alhora global i profundament humà: l’Hospital de les Cultures del Món.
A la planta de fibrosi quística, l’eix temàtic és l’Àfrica. La narrativa es reflecteix en una senyalètica inclusiva a doble alçada —pensada per a adults, infants i persones en cadira de rodes—, en la incorporació d’elements gràfics inspirats en la cultura africana i en la denominació simbòlica dels espais. Així, les sales d’espera deixen enrere la nomenclatura tècnica i esdevenen espais amb identitat pròpia, com la Sala de les Girafes o la Sala de Namíbia.
A més, la gràfica ambiental incorpora codis QR que enllacen a vídeos i continguts digitals, oferint a pacients i famílies recursos d’informació i acompanyament que amplien l’experiència més enllà de l’espai físic.
D’aquesta manera, la humanització no es limita a l’estètica, sinó que integra cultura, accessibilitat i eines digitals per reforçar l’experiència de pacients, famílies i professionals.
La Unitat de Fibrosi Quística de Vall d’Hebron demostra com el disseny de serveis i la humanització impacten directament en la seguretat clínica, l’experiència de pacients i famílies i l’eficiència dels equips professionals.
Eng
Chispum has developed the humanization manual and service design for the new Cystic Fibrosis Unit at Vall d’Hebron, a pioneering project in Europe that transforms clinical care far beyond the visible.
Our work began with a participatory diagnosis through focus groups with patients, families, and professionals. From this emerged a unique organizational model: the patient remains in the same consultation room at all times, and the specialists rotate every 30 minutes. This shift in workflow—pulmonologists, gastroenterologists, nutritionists, endocrinologists, physiotherapists, psychologists—avoids unnecessary movement, eliminates shared waiting rooms, and has been shown to reduce infections, the main cause of morbidity and mortality in cystic fibrosis. During the COVID-19 pandemic, this design made it possible to maintain activity with minimal viral incidence.
Another innovative element is the complete separation between pediatrics and adults: two parallel, mirrored corridors, separated by a shared professional work area. This ensures that patients never cross paths, guaranteeing greater safety and comfort.
The unit, which serves more than 500 patients and is the largest in Spain, is part of the overall humanization manual for Vall d’Hebron Hospital—an integrated project developed by Chispum. This manual defines a cross-cutting system of signage, environmental graphics, and service design that organizes each floor around a world culture, creating a hospital that is both global and deeply human: the Hospital of World Cultures.
On the cystic fibrosis floor, the theme is Africa. The narrative is expressed through inclusive double-height signage—designed for adults, children, and wheelchair users—through graphic elements inspired by African culture, and through the symbolic naming of spaces. Waiting rooms leave behind technical terminology and become spaces with their own identity, such as the Giraffe Room or the Namibia Room.
In addition, the environmental graphics incorporate QR codes linking to videos and digital content, offering patients and families informative and supportive resources that extend the experience beyond the physical space.
In this way, humanization goes beyond aesthetics: it integrates culture, accessibility, and digital tools to enhance the experience of patients, families, and professionals.
The Cystic Fibrosis Unit at Vall d’Hebron demonstrates how service design and humanization have a direct impact on clinical safety, patient and family experience, and the effectiveness of professional teams.
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